Los sábados aparentan tener siempre menos horas de las que en verdad tienen. Allí, en el puente, atendiendo vagamente a la conversación sobre los jerséis nuevos y haciendo una estadística mental sobre la procedencia de los turistas-cámara-en-mano, pensaba en mi soberana necesidad de una conversación real, lejos de todos estos temas trillados y de la espesa lluvia radioactiva que ofrecen siempre los medios. Mientras tanto, recuerdo eso de tengo planes, pero son sólo eso. Y enumero los míos, para asegurarme de que al menos, ellos, siguen ahí. Esos sí acompañan.
Hace semanas que estoy trabajando en una antología, una colección de versos, algunos publicados aquí y otros inéditos, anteriores y contemporáneos al Desayuno. No le dedico todo el tiempo que quisiera pero es una legítima invitación a ir cerrando círculos.
Hace semanas que estoy trabajando en una antología, una colección de versos, algunos publicados aquí y otros inéditos, anteriores y contemporáneos al Desayuno. No le dedico todo el tiempo que quisiera pero es una legítima invitación a ir cerrando círculos.
4 commentaires:
Hacer planes es fabuloso y necesario para tener un objetivo vital al que dirigirte, aunque la mayoría de veces no terminamos de llegar a él. Pero de vez en cuando hay que hacer eso, ir cerrando círculos. ¡¡Mucha suerte para el camino!!
Los planes casi nunca se cumplen tal y como se habían imaginado. He aprendido,con el tiempo, a aceptar esos cambios sin hacer preguntas (siempre retóricas) y sin sorprenderme de sus giros finales. Y es cierto eso de lo vaporoso de las horas sabatinas. Los domingos aplastan y los sábados pasan de puntillas.
aunque mi madre me insista que no hay que hacer demasiado planes, yo le insisto en que hay que ser previsoras, ella demasiado escéptiva, yo muy realista, a alguien le toca el gordo y a alguien la negra suerte, por qué no van a salir los planes una vez como esperamos?
un libro? andá! de poesía? bueeeno, después del novio poeta petardo que tuve, premiado, neurasténico y tremendamente egoísta la única poesía que suelo leer son las letras de las canciones o la Symborska... y quizás la tuya
Hacer planes es un rollo. Hubo un tiempo en que me tiraba la vida haciendo planes y ahora sé que mi felicidad era fingida.
Es mejor actuar. Vivir, sentir.
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