mardi, février 17, 2009

en camino

Los sábados aparentan tener siempre menos horas de las que en verdad tienen. Allí, en el puente, atendiendo vagamente a la conversación sobre los jerséis nuevos y haciendo una estadística mental sobre la procedencia de los turistas-cámara-en-mano, pensaba en mi soberana necesidad de una conversación real, lejos de todos estos temas trillados y de la espesa lluvia radioactiva que ofrecen siempre los medios. Mientras tanto, recuerdo eso de tengo planes, pero son sólo eso. Y enumero los míos, para asegurarme de que al menos, ellos, siguen ahí. Esos sí acompañan.

Hace semanas que estoy trabajando en una antología, una colección de versos, algunos publicados aquí y otros inéditos, anteriores y contemporáneos al Desayuno. No le dedico todo el tiempo que quisiera pero es una legítima invitación a ir cerrando círculos.

4 commentaires:

María a dit…

Hacer planes es fabuloso y necesario para tener un objetivo vital al que dirigirte, aunque la mayoría de veces no terminamos de llegar a él. Pero de vez en cuando hay que hacer eso, ir cerrando círculos. ¡¡Mucha suerte para el camino!!

Alex a dit…

Los planes casi nunca se cumplen tal y como se habían imaginado. He aprendido,con el tiempo, a aceptar esos cambios sin hacer preguntas (siempre retóricas) y sin sorprenderme de sus giros finales. Y es cierto eso de lo vaporoso de las horas sabatinas. Los domingos aplastan y los sábados pasan de puntillas.

Olivia_p a dit…

aunque mi madre me insista que no hay que hacer demasiado planes, yo le insisto en que hay que ser previsoras, ella demasiado escéptiva, yo muy realista, a alguien le toca el gordo y a alguien la negra suerte, por qué no van a salir los planes una vez como esperamos?
un libro? andá! de poesía? bueeeno, después del novio poeta petardo que tuve, premiado, neurasténico y tremendamente egoísta la única poesía que suelo leer son las letras de las canciones o la Symborska... y quizás la tuya

Capitán Alatriste a dit…

Hacer planes es un rollo. Hubo un tiempo en que me tiraba la vida haciendo planes y ahora sé que mi felicidad era fingida.

Es mejor actuar. Vivir, sentir.